Resaca, resaquita…¿dónde vas tu tan bonita?

¡Y llega la gran realidad! Al día siguiente de mi comida de empresa, me veo despierta a las 7:00 am y no es por el despertador… Es por mi bello y maravilloso hijo que, como bien dice él, “es un niño al revés”: Se despierta tarde los días

de cole y madruga los fines de semana. Y con esta respuesta tan natural a mi indignación mañanera, sólo me queda reconocer el ¡Jaque-Mate!

Con la boca seca, cara de tequila casero con oruga incluida, me levanté a preparar su desayuno. Llego a la cocina sabiendo que un paracetamol no me va a hacer nada, así que directamente un ibuprofeno, dos vasos de agua y ¡a por el día!

Podría estar aquí sensiblemente 12 horas contando minuciosamente mi día a remolque de mi hijo Energizer, pero soy buena y os dejo un time-lapse (hacerle hueco antes de proseguir, al resonar de los tambores. Gracias ;)):

Mañana de patinaje sobre hielo —> media tarde de “Chiquilandia"—> Compra exprés en el corte inglés (era para verme: el bolso rebosando de chuches; botellas de agua medio vacías; bufandas; papelitos varios; una mano con palomitas y la otra con pistola de juguete tamaño XL… la cara del dependiente, era un poema ja! ja!)—> tarde/noche de cacharros —> y vuelta a casa, ya bien escondido el sol.

Ahora que lo pienso, creo que me he vuelto un panel solar, porque ¿de dónde he sacado yo las ganas y buena disposición?

En fin, la vida de madre monoparental es que una tarde de diversión y copas, pasa una factura kilométrica, pero cuentas saldadas, sólo puedo decir que he pasado un día genial. Si no habéis visto aún el video “navidad cordobesa”, os invito hacerlo. Es un optimo resumen de un día estupendo en compañía de otras mamis monoparentales y sus peques.