Decisiones Salomónicas del siglo 21: La Navidad monoparental en régimen de custodia compartida.

La historia de Salomón la tenemos tan arraigada a nuestro colectivo imaginario que sobran las palabras para contarlas. El resumen de su moraleja radica en la simpleza de tomar un pan y dividirlo en dos y ¡hala cada parte contenta!.

Muy bien, podría ser una opción viable cuando el elemento a dividir, es divisible, o haciéndome la intelectual, estamos delante de número natural. Cof! Cof!

Lo que pasa es que en el trígono familiar Madre - Hijos - Padre, en todas sus versiones, cada vértice es un numero primo.

Y a ver ¿quién divide equitativamente nuestros corazones? ¿Y nuestras ilusiones? Así que por mejor rollo parental qué exista, y creedme soy experta en “buenrollismo”, uno nunca se queda satisfecho del todo. Especialmente en estas festividades.

Las vacaciones de Navidad tienen de por sí tres días estrella y te apetece coincidir en todos con tu peque. Porque además, de eso va la Navidad, de la alegría de ver a nuestros niños y familiares disfrutar juntos.

Prosigo en mi análisis navideño de la decisión más salomónica del siglo 21: la custodia compartida. 

Si te toca la primera mitad, pasas la noche buena. Ok, mola porque están los abuelos, el bullicio de toda la familia y ahora hasta Santa Claus que poco a poco ve crecer su protagonismo en este día, entrando ya no por la chimenea, sino por la puerta grande, ganándose el cariño de los que vivimos en este nuevo mundo de navidades a media.  

Si te toca la segunda semana de vacaciones, viene el fin de año y….¡¿Qué pasa con Los Reyes?! Aquí pueden surgir una serie de combinaciones matemáticas. “Que si a mí me toca la cabalgata y a ti abrir los regalos”; O “me toca todo porque esta en mi semana y el año que viene ya es para ti”… En fin, opciones hay miles y me gustaría consolaros con la idea de que para el próximo año si será…pero la verdad es que si nos diéramos un paseíllo de vuelta desde el futuro, nos diríamos: “Lo siento McFly,  pero no hay consuelo.”

Porque ante estas triadas Padre -Hijos -Madre o 24 - 31- Reyes, ya Euler, matemático ilustre, allá para los años 1800s, llegó a la conclusión de que es imposible recorrer un camino terminando en el punto de partida sin repetir las líneas, si el número de líneas que inciden en dicho punto, no es par.

Entendible o no la explicación, os prometo que en mi cabeza ¡hace lógica! :)

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Me despido por hoy, dejando una pregunta en el aire: ¿Cómo os habéis organizado vosotr@s estas navidades? Déjanos tu comentario. Es increíble lo que podemos aprender de lo que hacen los demás, en nuestra misma situación.

Gracias Siempre.


Sonja·Sonji